Una de las obsesiones de los emprendedores en Internet es el capital riesgo.
Captar capital se convierte en una necesidad imperiosa sin la que es posible sacar adelante un proyecto. De hecho, en muchas ocasiones se transmite que el objetivo de la empresa no está en desarrollar el proyecto sino en captar fondos. Es como si fuese un fin en si mismo en vez de una parte del camino.
Parece que si no captas capital no puedes sacar tu proyecto adelante. Se convierte en la necesidad fundamental para continuar y se olvidan todos los problemas que te va a causar. Pero como… ¿El dinero causa problemas?. Si. Muchos. Sobre todo cuando parece que te ha caido llovido del cielo y no tienes experiencia previa. Y lo digo con conocimiento de causa.
En el 2000/2001 hubo varios proyectos que estaban arrancando sin capital y que tuvieron la suerte de que el grifo se secó. Sin ir más lejos Atrápalo, Genexies o AprendeMas. Si hubiesen captado capital no habrían hecho economía de guerrilla, no habrían tenido los pies en el suelo y no habrían mirado cada céntimo como lo que era. 100% suyo.
El capital riesgo trae consigo unos cuantos efectos negativos que deberías asumir antes de tirarte a buscar.
Da trabajo. Captar capital es un trabajo en si mismo y normalmente nuestras empresas son lo suficientemente pequeñas como para no poder perder el foco. Si buscas capital calcula que el 50% de tu tiempo será exactamente eso. Y es demasiado tiempo que quitarás de lo que realmente tiene valor: tu talento destinado a tu proyecto.
Es difícil. Puedes dedicar ese 50% de tu trabajo y jamás -repito- jamás, encontar financiación por lo que habrás tirado un montón de tiempo que deberías haber dedicado a tu negocio.
La mayoría de las veces no hace falta. Suena fuerte pero es verdad. No necesitas dinero para hacer un proyecto ganador y menos en Internet. Necesitas lo que Eduardo Manchón denominaba “Los tres tipos y el piso“. Esto es, una mezcla de desconocimiento empresarial con talento, conocimiento técnico y un equilibrio emocional y profesional con tus socios que te deberían tener en un cierto “estado alfa” durante dos o tres años.
Si lo consigues es una lotería. Magnífico. Has levantado pasta. ¿Pero de quien?. Como estás deseando salir en todos los blogs y llegar al próximo Thursday como estrella de la canción da lo mismo. Igual estás metiendo a un ladrillero forrado que no tiene ni idea de que va tu negocio y que estará en tu consejo de administración dándote la brasa de manera constante y llamándote para que le configures la cuenta de correo y le retoques los ojos rojos de la foto de su hija.
Suena exagerado pero es totalmente real.
Puede que en el proyecto al que vas a dedicar tu vida los próximos años estés al lado de alguien con quien no te entiendes, habla otro idioma y vive otro mundo.
Y le vas a tener que dar muchas explicaciones.
El capital tiene prisa. Más de la que imaginas. Mucha más. Muchas veces piensan que esto es tecnología. Es Internet. Rertorno en 2 años multiplicando por 5 como mínimo. Si no, es que eres un pardillo. Y en la mayoría de las ocasiones una empresa es un proyecto a 5 años y que se conformen con duplicar su inversión en ese periodo si no la pierden por completo.
El capital tiene su propio sentimiento y razonamiento. Imagina que tu pareja está esquizofrénica. Un día se levanta eufórica pensando que eres lo mejor que le ha ocurrido. Otro piensa que la vida contigo no tiene sentido. Y otro… otro cualquier cosa. Por que el capital tiene su ritmo y muchas veces tu interlocutor es un simple currito del capital. Alguien contratado por un banco o un fondo que te transmitirá lo que le viene de arriba.
Hoy el mercado va mal: hay que salir de Internet cuanto antes. Hoy va bien: poner más dinero para que vayan más rápido. Mañana viene una directriz internacional que dice que la división de capital riesgo es superflua o resulta que el negocio principal de tu VC se ha ido al carajo y tienen que ahorrar o hacer caja.
El capital sabe más que tu de capital. Suena absurdo pero es así. Tu sabes de Internet y de tu proyecto. Pero el sabe sólo de inversiones. Ha hecho cientos y para ti es la primera. Su negocio es este y entonces tendrás siempre a un tío que sabe más que tu de como cerrar cláusulas, acuerdos y contratos.
Deberás adjuntar un abogado a tu chepa el resto de tus días. Y procura que sea bueno por que empezarás a oir conceptos y condiciones que ni siquiera imaginabas al menos que vengas del mundo financiero o de la consultoría.
El capital te despista de ganar dinero. Si no tienes capital tienes que ganar dinero. Y eso te pone una espoleta en el culo. Miras cada céntimo. Calculas cada gasto. Peleas cada contrato. Cada cliente. Te obsesionas con el servicio. Con hacer todo no sólo bien sino perfecto. Haces de tu negocio una máquina tan engrasada y ligera que tardas mucho menos en llegar. Si tienes capital estarás preocupado en gestionarlo, hacer planes de negocio que nunca cumplirás y en justificar donde te gastas cada euro en vez de -me repito- estar centrado en tu maldito negocio.
Si buscas capital normalmente es que quieres vender. Reconócelo. Seguro que ya tienes la valoración en la cabeza por etapas. Un par de rondas a este valor y en 4 años vendemos a XYZ Inc.
Pues no. Una empresa puede ser una magífica forma de vida -que además te puede dar agradables sorpresas a fin de año- y que tenga un valor. Pero si la montas con la idea de la salida desde que naces te equivocas. Haz que tenga valor, disfruta del camino y si hay premio extra ya lo celebrarás pero no la montes sólo pensando en eso pues entonces ni serás feliz ni tendrás éxito.
Y captar capital lleva tiempo, esfuerzo, negociaciones, discusiones… Mucho desgaste para después darte cuenta que la velocidad no era tan importante como pensabas, que los buenos proyectos siempre tienen un hueco aunque pienses que llegan tarde, que la ventaja del first mover no es tan estratégica, que el mercado siempre reconoce el trabajo bien hecho y que resulta que estas dejando tu vida en una empresa en la que -vaya por dios- necesitas otra ampliación de capital para seguir viviendo y en la que tu posición será minoritaria y que… pero si ya no es mi empresa y la ilusión se ha desvanecido.
La mayoría de las veces no necesitas capital. Y menos en la primera etapa. Y es más, si no eres capaz de poner 30.000 ó 60.000 euros tuyos o de familia, amigos y locos es que no te crees tu proyecto y deberías pensarte muy bien que quieres hacer con tu vida profesional.
Nota: No hay verdades universales. Hay magníficos VCs, proyectos que necesitan dinero desde cero, visión de largo plazo, etc… Mis respetos para todos ellos.
Nota 2 copiada de Eduardo Manchón: Aclaro que la definición de éxito no incluye forzosamente ser el próximo Youtube o esperar que la start-up sea comprada por muchos millones, hay mil definiciones de éxito y mil maneras diferentes de alcanzarlo.